El CIS Victoria Kent será la nueve sede central de Prisiones en Madrid


EL DERECHO PENITENCIARIO - Elena Caballero, Laura L. Alvarez (La Razón)
2 JUNIO 2026

El CIS Victoria Kent cerrará en 2028 para convertirse en la nueva sede de Instituciones Penitenciarias. El Centro de Inserción Social (CIS) ubicado en la histórica antigua cárcel de Yeserías del distrito madrileño de Arganzuela, cerrará definitivamente sus puertas a finales de 2028. Así lo comunicó el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, durante la reunión anual de directores del organismo.

El centro, dedicado actualmente al seguimiento de penas no privativas de libertad y a la reinserción sociolaboral de internos en tercer grado, dejará de operar como espacio de reclusión para transformarse en la sede central de la institución. Esta mudanza estratégica responde a una operación inmobiliaria en el centro de la capital. La gestora francesa Ardian y la promotora Lamar Development han adquirido a la socimi Merlin Properties el emblemático inmueble de la calle Alcalá 38-40 para transformarlo en viviendas de lujo. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias cuenta con un plazo límite acordado con la propiedad para desalojar el edificio de Alcalá antes del 31 de diciembre de 2028.De oficinas públicas a residencial de lujoLos nuevos propietarios del inmueble de la calle Alcalá )que cuenta con una superficie total de unos 10.000 metros cuadrados (9.315 m² construidos computables) iniciarán la rehabilitación integral para crear entre 25 y 30 pisos de lujo.

Sin embargo, las obras comenzarán únicamente cuando la institución pública abandone por completo las dependencias. Para adaptar el complejo de Arganzuela a sus nuevas funciones administrativas, el Ministerio del Interior aprovechará la dotación presupuestaria de más de 15 millones de euros que originalmente estaba asignada a la reforma integral del centro penitenciario. Esta decisión reconfigura los planes iniciales del Gobierno, que proyectaba el traslado de sus servicios centrales a un nuevo complejo administrativo en los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras de urbanización se extienden hasta 2028. En dichas parcelas de Carabanchel, las asociaciones civiles agrupadas en plataformas como Cárcel de Carabanchel Para la Memoria continúan reclamando que el proyecto estatal integre un Centro de Memoria Histórica destinado a recordar la represión del régimen franquista.

La nueva ubicación de la sede administrativa cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento de Madrid. El consistorio valora positivamente este cambio de uso para Arganzuela, una zona en pleno auge inmobiliario donde las últimas promociones de viviendas superan el millón de euros. Desde la administración local se considera que la llegada de las oficinas centrales de la secretaría general tiene mejor encaje vecinal que el mantenimiento de un centro de inserción con capacidad para pernoctar aproximadamente a 300 internos.

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El Ministerio del Interior ha confirmado que no dispone de capacidad económica para planificar ni construir un nuevo Centro de Inserción Social (CIS) que sustituya al histórico Victoria Kent. Esta falta de presupuesto obligará a ejecutar un traslado forzoso de los más de 600 internos con expedientes abiertos en estas instalaciones hacia otros recursos de la región. Esta diáspora de reclusos en tercer grado se llevará a cabo a pesar de la ya elevada ocupación que registran los centros de destino de la Comunidad de Madrid. En concreto, los internos serán reubicados en el CIS de Navalcarnero, el CIS Josefina Aldecoa (Navalcarnero) y el CIS Melchor Rodríguez García (Alcalá de Henares), lo que incrementará la presión asistencial sobre estas tres infraestructuras penitenciarias.

Colapso en las penas comunitarias: el Victoria Kent como centro neurálgico

El cierre definitivo de estas instalaciones agravará de forma directa la gestión de las medidas alternativas a la prisión, ya que la Comunidad de Madrid acumula actualmente más de 6.000 sentencias de Trabajos en Beneficio de la Comunidad (TBC) pendientes de ejecución. El CIS Victoria Kent se sitúa como el centro de inserción social más importante de España por volumen de ingresos anuales, así como por su capacidad de seguimiento y control de este tipo de condenas no privativas de libertad. El complejo destaca en el mapa penitenciario nacional por registrar un porcentaje mínimo de reincidencia delictiva entre sus usuarios. Se trata de un modelo de gestión enfocado en un régimen completamente abierto: la totalidad de los internos sale diariamente a la calle para realizar cursos de inserción sociolaboral o participar en procesos de búsqueda activa de empleo. Este éxito operativo ha convertido al centro madrileño en un referente de la política de reinserción en España. Su estructura e implantación logística han despertado el interés de comunidades autónomas con competencias penitenciarias propias, como Cataluña, cuyas delegaciones oficiales han visitado el centro en los últimos meses con el objetivo de replicar su metodología de éxito en la red de prisiones catalana.

El problema del transporte: el aislamiento laboral de los internos

La reubicación de la población reclusa en centros de la periferia regional asesta un golpe crítico a su inserción sociolaboral. La falta de conexiones de transporte público rápido y directo desde los centros alternativos hacia la capital hará inviable que los internos que actualmente trabajan en Madrid puedan mantener sus empleos. A diferencia de la céntrica ubicación del Victoria Kent en el distrito de Arganzuela (conectado de forma excelente con la red de Metro y Cercanías), los centros de destino previstos presentan graves carencias de movilidad.

Los trayectos diarios en transporte público desde localidades como Navalcarnero o Alcalá de Henares hasta los puestos de trabajo en el centro de Madrid exigen trasbordos complejos y tiempos de viaje que superan, en muchos casos, las dos horas por trayecto.

Además, la rigidez de las frecuencias de los autobuses interurbanos y los horarios de las líneas periféricas resultan totalmente incompatibles con las jornadas laborales y los turnos comerciales e industriales de los internos.

Esta brecha de comunicaciones aboca a los reclusos en tercer grado a la pérdida inminente de sus contratos vigentes, destruyendo el vínculo laboral con las empresas colaboradoras de la capital y quebrando el principio fundamental de la reinserción en libertad.

Un modelo de reinserción de 24 horas frente a la polémica decisión de cierre

El CIS Victoria Kent funciona como un engranaje ininterrumpido las 24 horas del día en favor de la reinserción. Desde las 5:30 horas de la mañana hasta las 3:00 horas de la madrugada, las instalaciones registran un flujo constante de entradas y salidas de internos que acuden a sus puestos de trabajo durante los siete días de la semana. Esta flexibilidad horaria, diseñada específicamente para compatibilizar la reclusión con las exigencias del mercado laboral, dota al centro de una idiosincrasia única en toda España, avalada además por una convivencia modélica que no ha registrado quejas vecinales de ningún tipo en el distrito de Arganzuela. Por este motivo, la decisión del secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz —juez de vigilancia penitenciaria en excedencia—, ha despertado fuertes críticas dentro del sector. Colectivos afectados lamentan que la dirección del organismo haya optado por desmantelar un centro emblemático, considerado el mayor orgullo de la política de reinserción estatal, en lugar de aceptar alguna de las alternativas ofrecidas por Patrimonio del Estado en Madrid. Estas sedes alternativas fueron descartadas de forma sistemática por la secretaría general al alegar motivos de ubicación periférica, sin llegar a valorar la dotación presupuestaria ni los amplios espacios que estos edificios públicos ponían a su disposición.


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