Funcionarios exigen el cese de la dirección de la cárcel de Melilla tras un motín


EL DERECHO PENITENCIARIO - EFE
10 FEBRERO 2026

Los sindicatos de prisiones CSIF y ACAIP han exigido el cese fulminante de toda la dirección del centro penitenciario de Melilla tras el motín que se produjo el pasado viernes por parte de varios reclusos y que, según ambas organizaciones, fue más grave de lo que informaron los responsables de la cárcel.

En una nota, ambos sindicatos dicen hablar por toda la plantilla de la prisión melillense al asegurar que no se sienten respaldados por el equipo directivo por la actuación ante este incidente el pasado día 6, que han calificado como “la más indignante para los funcionarios de prisiones de Melilla en su vida laboral penitenciaria”.

CSIF y ACAIP han acusado a la dirección del centro penitenciario de poner en peligro la integridad de los funcionarios “al no ejercer el principio de autoridad” y “por tomar decisiones que crean más problemas que solventan”, llegando al punto en que los trabajadores han perdido la autoridad frente a los internos.

Según afirman, no solo hubo una negativa masiva de los reclusos a regresar a las celdas, sino que un grupo reducido de internos permaneció en el patio portando objetos potencialmente peligrosos, incluyendo barras metálicas arrancadas del mobiliario, y “profirieron amenazas verbales graves hacia funcionarios y familiares, como ‘matarlos a tiros’”.

Sin embargo, “la Dirección evitó ordenar una intervención inmediata por temor a que otros internos grabaran la actuación con teléfonos móviles, demostrando falta de autoridad y mando, dejando a los jefes de servicio y funcionarios sin respuesta ante la gravísima situación creada”, sostienen ambos sindicatos.

“Motín puntual” para evitar un traslado

El centro penitenciario de Melilla informó el pasado sábado, un día después del incidente, que cinco reclusos participaron en “un amotinamiento puntual que generó una situación de gravedad” para tratar impedir el traslado de un interno a otra prisión, objetivo que consiguieron, ya que fue suspendido temporalmente.

Según la versión oficial, los hechos ocurrieron durante el horario de patio, cuando el interno que debía ser conducido se atrincheró con dos latas aplastadas a modo de objeto cortante para evitar su traslado y trató de recabar el apoyo de otros internos, lo que consiguió con cinco de ellos.

El centro penitenciario activó entonces “los protocolos de seguridad establecidos para estos casos” y la incidencia fue controlada sin uso de la fuerza física ni lesiones personales, algo que atribuyó a “la serenidad, profesionalidad y actuación coordinada del personal funcionario”, que priorizó en todo momento el diálogo, la contención y la seguridad de internos y trabajadores.

Tras el incidente, los internos implicados fueron aislados en régimen cerrado, conforme a la normativa vigente, y la prisión anunció que el traslado frustrado sería reactivado “en el momento oportuno, garantizando las condiciones de seguridad necesarias”.


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