Miriam Pérez, directora de Alcázar: "Me gustaría acercar más la realidad de la prisión"


EL DERECHO PENITENCIARIO - La Tribuna de Ciudad Real (Manuel Espadas)
7 JUNIO 2026

Miriam Pérez directora del centro penitenciario de Alcázar.
Miriam Pérez Campo, nueva directora del Centro Penitenciario de Alcázar de San Juan, quiere aprovechar las características de un centro pequeño para avanzar hacia un modelo más terapéutico y con tratamientos individualizados.

Se licenció como psicóloga en la Universidad CEU San Pablo de Madrid y, en su primer contrato de trabajo, conseguido a través del antiguo INEM, conoció el mundo penitenciario. Como ella reconoce, fue un flechazo a primera vista. Y desde entonces, hasta ahora. Miriam Pérez Campo (1980, Alcázar de San Juan) fue nombrada el pasado mes de febrero como nueva directora del Centro Penitenciario de su localidad, después de 21 años en el sector. Para ella es alcanzar un objetivo personal que aúna su vocación profesional con su condición de alcazareña. Una responsabilidad que asume con energía, con ideas nuevas y con el deseo de estar a la altura de las exigencias.

Tras «enamorarse» laboralmente de este ámbito, no dudó en prepararse duro para ingresar en el Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias (2007). Después trabajó en los centros de Daroca y Alicante II, para llegar a Alcázar en 2011, ejerciendo como subdirectora de Tratamiento hasta 2022. Los últimos cuatro años ha sido coordinadora del Departamento de Igualdad, hasta que a principios de 2026 fue elegida para suceder al anterior director, Fernando Puerta. Con cercanía, amabilidad y una sonrisa, recibe en su despacho a La Tribuna, proyectando una imagen muy alejada del estereotipo de alcaide de prisión severo y huraño. Sus herramientas como directora son bien distintas.

  • Enlace a la entrevista completa publicada por La Tribuna de Ciudad Real

    En su primer contacto con el ámbito de las prisiones, siendo una joven licenciada en Psicología, ¿no le pareció un entorno muy duro?

    En absoluto. Descubrí una proyección profesional a nivel psicológico que desconocía. La primera pregunta que me hicieron en la entrevista fue si tenía miedo a entrar en prisión. Y respondí que para nada. Nunca me causó impacto. Hay gente que habla de la impresión que producen los rastrillos cerrándose, pero yo me sentí cómoda desde el primer momento. También es cierto que empecé aquí, que es un centro pequeño y eso ayuda bastante.

    ¿Cuánto de psicología tiene su responsabilidad como directora?

    Creo que es una ventaja. En cualquier puesto de liderazgo hacen falta habilidades sociales, empatía y capacidad de escucha. Los psicólogos ya venimos con cierta formación en esos aspectos. No diría que es imprescindible, porque también cuentan mucho las habilidades personales, pero sí que aporta una ventaja.

    Miriam Pérez Campo, nueva directora del Centro Penitenciario de Alcázar de San Juan, quiere aprovechar las características de un centro pequeño para avanzar hacia un modelo más terapéutico y con tratamientos individualizados

    ¿Qué le está resultando más complejo, organizar el día a día de los internos o hacer funcionar todo el engranaje del centro?

    Ahora, como recién llegada a la dirección, me resulta más complejo organizar los servicios y la gestión del personal. La relación con los internos ya la conocía bastante por mi trabajo anterior, pero la parte de recursos humanos era más desconocida para mí. Hay que conseguir que los engranajes funcionen para que no falte nadie donde tiene que estar y todo salga correctamente. Además, ahora hay mucho movimiento porque acaba de celebrarse el concurso de traslados y estamos en pleno proceso de cambios. Hay personas que se van, otras que llegan y funcionarios en prácticas que toman nuevos destinos. Eso obliga a reorganizar continuamente los equipos.

    ¿Cómo ha sido la transición con el director saliente?

    Sin ningún problema. Siempre hemos tenido muy buena relación. De hecho, si tengo alguna duda todavía le llamo. Me dejó todo muy organizado y preparado. Además, el equipo directivo es el mismo.

    ¿Qué significa para usted alcanzar la dirección del centro?

    Estuve 12 años de subdirectora de Tratamiento, que es un puesto muy bonito dentro de prisiones porque llevas toda la parte de tratamiento como psicóloga. Pero cuando uno ya está en equipos directivos, la posibilidad de estar al mando y conocer el funcionamiento completo te da una visión diferente. Dentro de la carrera profesional siempre tienes esa aspiración. Poder llevar a cabo lo que tú piensas que se puede hacer en una prisión y desarrollar tu propio proyecto.

    ¿En qué consiste ese proyecto propio? ¿Cuál quiere que sea su aportación personal como directora?

    Tenemos una ventaja que no tienen los centros grandes: podemos hacer un tratamiento muy individualizado. Además de las terapias grupales habituales, aquí podemos complementarlas con tratamiento individual, lo que hace el trabajo mucho más completo. He hablado con la Secretaría General de la posibilidad de convertirnos en un centro de referencia para determinados programas de tratamiento. Por ejemplo, en programas de agresión sexual, donde en muchos centros hay largas listas de espera. La idea es que internos de otros centros pudieran venir temporalmente aquí a realizar estos programas y, una vez terminados, regresar a su centro de origen. Me gustaría que nos pudiéramos especializar como un centro terapéutico.

    Podrían venir de Herrera, de Albacete, de Ocaña, de Aranjuez o de otros centros cercanos. Por ejemplo, en Aranjuez hay una lista de espera muy grande para programas de agresores sexuales. La idea es ofrecer una alternativa a personas que quieren hacer el programa y no pueden acceder a él por falta de plazas.

    También me gustaría acercar más la realidad de la prisión a la sociedad con actividades que permitan conocer mejor este mundo, como una actividad que hicimos en institutos sobre prevención de drogas en la que participaron algunos internos. Me gustaría fomentar más iniciativas de este tipo. También quiero reforzar la coordinación con los servicios sociales para que exista una continuidad cuando los internos recuperen la libertad y no se encuentren solos.

    ¿Qué tipo de centro penitenciario es Alcázar de San Juan, en cuanto a nivel de seguridad, perfil de los internos y tipos de condena?

    Es un centro muy pequeño y con el tercer nivel de seguridad, que es el más bajo, con una plantilla que ronda los 80 trabajadores.

    Somos un centro para hombres y actualmente tenemos 81 internos, de nacionalidad española en su mayoría. En cuanto al perfil de los internos, seguimos especializados en personas mayores de 60 años. Es un programa que comenzó en 2011, cuando Alcázar fue designado centro piloto, y actualmente seguimos siendo el único centro de España con este programa específico. Aproximadamente un tercio de la población es mayor de 60 años.

    Los otros dos tercios son internos más jóvenes, generalmente de la zona. Últimamente hay muchas condenas cortas y hay delitos de todo tipo: de violencia de género, seguridad vial, tráfico de drogas, estafas y otros muchos. Los delitos de abusos sexuales a menores son los que más sobresalen.

    ¿Cuál es el estado de las instalaciones? ¿Necesitan algún tipo de actuación urgente?

    Es un centro antiguo, de los años 70-80, pero fue reformado antes que el de Herrera de La Mancha. Todas las celdas tienen ducha individual y se han eliminado muchas barreras arquitectónicas mediante rampas y ascensores, pensando especialmente en la población mayor. Originalmente tenía dos módulos, pero desde 2008 funciona como un único módulo. Hay 55 celdas habitables, además de las destinadas a ingresos y aislamiento.

    ¿En qué consiste ese programa para la población reclusa de mayores que convierte a Alcázar en un centro único en España?

    Tiene tres pilares principales: bienestar emocional, que desarrolla la psicóloga del centro; prevención del deterioro cognitivo, a través de Cruz Roja; y prevención del deterioro físico mediante el programa Enforma, impulsado por la Caixa.

    ¿Qué otros programas se realizan en el centro?

    Tenemos programas para agresores sexuales (PCAS), violencia de género (PRIA), seguridad vial (Proseval), drogodependencias y otras adicciones, discapacidad intelectual y atención a personas con enfermedad mental.

    Cada interno tiene un programa individualizado de tratamiento. Cuando ingresa, se estudia su situación y se diseña un itinerario adaptado a sus necesidades. Todo queda programado. La participación es voluntaria y, sin embargo, suele ser bastante alta.

    ¿Tiene beneficios penitenciarios participar en ellos?

    Sí, aunque no los garantiza. Una evolución positiva en los programas se valora favorablemente cuando se estudian permisos, progresiones de grado u otros beneficios penitenciarios. Pero no garantiza automáticamente ningún beneficio. Al principio, muchos internos se acercan a los programas con esa motivación. El trabajo del profesional consiste en transformar esa motivación externa en una motivación real de cambio.

    ¿Cuál es el grado de reincidencia de los reclusos que salen del centro?

    Es bajo, en general. Quienes más reinciden suelen ser las personas con problemas de consumo de drogas, debido al riesgo de recaída. En delitos sexuales, la reincidencia es mucho más baja, especialmente cuando los internos realizan el programa específico de tratamiento. Yo siempre he llevado ese programa y mantengo contacto con muchos de los participantes años después. Me llaman para contarme cómo están y cómo les va. Funciona muy bien y la reincidencia es muy baja, aunque obviamente nunca es cero. Hay muchas variables que influyen: consumo de drogas, apoyo familiar, enfermedad mental, etc.

    ¿Mantendrá el trato personal con los internos como directora?

    Sí. Creo que es importante. Entro todos los días para ver cómo va todo, cómo funciona el reparto de comida o cualquier otra cuestión. También atiendo personalmente las solicitudes de entrevista que me hacen los internos. Ellos perciben que se les escucha y eso favorece mucho el clima del centro. Además, creo que es importante conocer personalmente a los internos para poder valorar mejor su evolución. Yo mantengo el programa de agresores sexuales y sigo participando directamente en él.

    Existen tres centros penitenciarios en la provincia y los tres están dirigidos por mujeres. ¿Casualidad o causalidad?

    Creo que es una evolución natural de la realidad. Cada vez aprueban más mujeres los cuerpos superiores de Instituciones Penitenciarias, que son los que habitualmente acceden a los puestos directivos. Por eso tiene sentido que cada vez más mujeres lleguen a puestos de dirección. Las prisiones han sido históricamente un entorno muy masculinizado, pero eso está cambiando.

    Con su formación y con su experiencia, ¿se ve capacitada para realizar una buena gestión?

    Estoy recién llegada y voy a poner todo de mi parte para hacerlo lo mejor posible. Esta prisión es prácticamente mi segunda casa y quiero que tenga un sentido claro, que cumpla su función principal, que es la reinserción de las personas. Mi objetivo es estar a la altura de la responsabilidad.

    Cuerpo Ayudantes
    Instituciones Penitenciarias
    Plazas
    1.050
    Fecha Primer Examen
    Pendiente

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