Tensión en El Dueso por el ingreso de los seis detenidos en la redada de Torrelavega


EL DERECHO PENITENCIARIO - Juan Carlos Rojo (El Diario Montañes)
5 JUNIO 2026

Delegados sindicales de El Dueso en una reunión con dirigentes del PP.
La operación más grande jamás desplegada en Cantabria por la Policía Nacional se saldó hace unos días con 33 detenidos en Torrelavega y Cartes. Seis de ellos ingresaron en El Dueso y pueden desestabilizar la convivencia en el penal, según los funcionarios de prisiones: «Estamos muy preocupados porque estas personas tienen nexos importantes dentro de la cárcel», revela Sergio Garrido, delegado sindical del colectivo 'Tu abandono me puede matar' (Tampm). «Si además tenemos en cuenta que van a convivir con reclusos que pertenecen a bandas rivales, tenemos lo más parecido a un polvorín», enfatiza.

El temor llega después de varios episodios violentos ocurridos en la cárcel de Santoña y que salieron a la luz hace unos días. Este periódico publicó el pasado mes de mayo el caso de un interno que agredió a dos funcionarios tras pasar «dos horas» en el módulo de aislamiento. «Todo comenzó cuando un recluso se negó de manera violenta a ser cacheado, por lo que se le trasladó al modulo de aislamiento. Una vez allí se comportó de manera extraordinariamente violenta con los funcionarios, les lanzó todo tipo de amenazas físicas y verbales; y aprovechando un momento de confusión, realizó un intento de agresión que sólo debido a la rapidez y buen hacer de los funcionarios no se llegó a consumar, por lo que hubo que aplicarle la sujeción mecánica en la celda».

Otro caso, del 28 de mayo: «Un recluso acosó a una funcionaria en prácticas y tuvo que ser reducido y derivado también al módulo de aislamiento». Pero el problema incipiente, según este sindicato, es el reciente ingreso de los detenidos en la macrorredada de Torrelavega contra el tráfico de drogas. «Tienen familiares cumpliendo condena en el mismo recinto, lo que provoca que se dé un número muy alto de reclusos con una gran ascendencia entre ellos», explica Garrido. Los profesionales están preocupados por la coincidencia de estos individuos con otros que pertenecen a bandas rivales, «lo que puede suponer un grave problema para garantizar la seguridad y convivencia en el centro, tanto de los propios reclusos como de los funcionarios», asegura el delegado de Tampm.

Lazos de sangre

Alguna de las personas de nuevo ingreso tienen familiares cumpliendo condena en el centro

El penal de El Dueso no está preparado para estas situaciones. Es una cárcel que cuenta con un solo patio y donde la mayoría de presos comparte un mismo módulo, el uno. No hay manera de separarlos, de que no coincidan en espacios comunes, ni forma de evitar que colectivos que pueden estar enfrentados se encuentren en algún momento del día. «Avisamos de que más pronto que tarde habrá problemas graves de seguridad derivados de la nula y negligente gestión por parte de la dirección del centro», insiste Garrido. El ejemplo está, según cuenta este funcionario, en la respuesta dada por la dirección hace menos de un mes cuando un recluso agredió a los dos funcionarios que siguen de baja y con parte de lesiones avalado por médicos independientes.

Soluciones

Los profesionales solicitan que se envíen presos conflictivos a cárceles de las provincias limítrofes

La solución, dicen los trabajadores, pasa por la segregación de los reclusos. «No tiene sentido que estén juntos», afirman en el sindicato, que solicita que sean derivados a otros penales de provincias limítrofes, pues El Dueso no permite albergar una masa social «con estas características: no hay espacio físico para gestionarlo», aclaran los representantes de los funcionarios.

La dirección del centro no ha considerado oportuno hacer declaraciones porque, según ha podido saber este periódico, las agresiones ocurridas recientemente en el penal están judicializadas.

Falta de médicos

Otra de las denuncias de los sindicatos tiene que ver con el módulo de aislamiento. «Actualmente son hasta 10 los reclusos internos en un lugar que no reúne las condiciones mínimas de seguridad e higiene que se necesitan para albergarlos», defiende Tampm. Por último, añaden que la falta de médicos (están sin cubrir las siete plazas de la relación de puestos) también está afectando a la aplicación del reglamento disciplinario.

Según la normativa interna, los aislamientos por mal comportamiento requieren que el interno sea atendido por un facultativo antes de que transcurra un plazo máximo. Como no hay médicos, esta carencia impide que los aislamientos se «mantengan el tiempo necesario, lo que obliga a devolver a los internos violentos a los módulos comunes en tiempo récord por pura incapacidad administrativa».


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